Las fichas claras se mueven en el sentido de las agujas del
reloj y las oscuras en el sentido contrario. Los jugadores pueden
mover las fichas a las posiciones que estén vacías
y a las posiciones donde haya una o más fichas propias.
Los jugadores no pueden desplazar las fichas a posiciones en
las que haya más de una ficha del contrincante. Si únicamente
hay una ficha en una posición, el contrincante puede
capturarla.
Cuando se captura una ficha se coloca en la barra, es decir,
en el medio del tablero. Para seguir jugando, el jugador ha
de recuperar la ficha capturada. Para ello es necesario sacar
con el dado un número equivalente a una posición
del tablero interior del contrincante que esté vacía.
Si al tirar los dados, el jugador obtiene dos números
iguales, por ejemplo, dos cuatros, la puntuación del
dado se multiplica por cuatro. De este modo, dos cuatros permiten
al jugador desplazar las fichas 16 posiciones. El jugador
tendrá que decidir cómo desea mover las fichas:
por ejemplo, puede mover una ficha 16 posiciones o mover dos
fichas 8 posiciones.
Los jugadores deben mover sus fichas tantas veces sea posible,
porque si no, la puntuación restante obtenida con los
dados no se podrá utilizar. Si se puede mover una ficha
el número de posiciones que indican los dados por separado,
pero no la suma de las cantidades de ambos dados, el jugador
estará obligado a mover la ficha el número de
posiciones que indique la cifra más alta de los dos
dados.
Durante la partida, los jugadores pueden hacer uso del dado
para duplicar. Un jugador puede pedir que se duplique la apuesta
y colocar el dado con el dos hacia arriba. Si el contrincante
acepta, el juego puede continuar. Si el contrincante no acepta,
pierde la partida y el jugador que pide duplicar la apuesta
gana con un punto. Si la partida continúa sin interrupción,
sólo el jugador que aceptó duplicar la apuesta
puede duplicarla de nuevo a continuación, es decir,
pasar del dos al cuatro. Las apuestas se pueden duplicar hasta
64, la cifra más alta que aparece en el dado.