El backgammon se juega con dos dados. En los juegos en los que
se utiliza un único dado sólo se pueden obtener
seis puntuaciones, mientras que en los juegos con dos dados
se pueden obtener hasta 36 combinaciones diferentes. Si analizamos
más detenidamente estas 36 combinaciones podemos saber
cuál es la mejor forma de colocar una ficha descubierta.
Sólo hay 11 posibilidades de sacar un uno. La probabilidad
/ el riesgo de que el oponente se coma una ficha descubierta
nuestra con un uno es de 25 a 11. El caso del seis es algo
más complicado. Hay 17 posibilidades de que nos coman
con un seis, ya que no sólo hay que tener en cuenta
los seises, sino también las combinaciones 2 y 4, 1
y 5, y 3 y 3, que también suman seis.
A continuación presentamos una recopilación
de las probabilidades de que nos coman con distintas tiradas:
La probabilidad de que nos coman con un uno es de 25 a 11
(69 %).
La probabilidad de que nos coman con un dos es de 24 a 12
(67 %).
La probabilidad de que nos coman con un tres es de 22 a 14
(61 %).
La probabilidad de que nos coman con un cuatro es de 21 a
15 (58 %).
La probabilidad de que nos coman con un cinco es de 21 a
15 (58 %).
La probabilidad de que nos coman con un seis es de 19 a 17
(53 %).
La probabilidad de que nos coman con un siete es de 30 a
6 (83 %).
La probabilidad de que nos coman con un ocho es de 30 a 6
(83 %).
La probabilidad de que nos coman con un nueve es de 31 a
5 (86 %).
La probabilidad de que nos coman con un diez es de 33 a 3
(92 %).
La probabilidad de que nos coman con un once es de 34 a 2
(94 %).
La probabilidad de que nos coman con un doce es de 33 a 3
(92 %).
Estas probabilidades sólo son aplicables a una ficha
descubierta. Si un jugador tiene más de una ficha descubierta,
el riesgo de que el contrincante se las coma es, evidentemente,
mayor. Pero si hay una posición bloqueada entre una
ficha descubierta y una ficha del contrincante, hay menos
riesgo de que nos coman la ficha. Por ejemplo, hay seis posibilidades
de comer una ficha descubierta con un ocho. Si la cuarta posición
estuviese bloqueada con fichas propias, las posibilidades
de comerse la ficha son sólo de cuatro.
Si uno se ve obligado a dejar una ficha descubierta siempre
hay que intentar colocarla donde haya menos riesgo de que
el contrincante se la coma.